Los autos sin conductor asistirán a los ancianos y personas con discapacidad

Por Ashley Halsey III

Son demasiado viejos para conducir de manera segura o no pueden ver lo suficientemente bien. Así que tienen una buena razón para temer que se suban detrás del volante de un auto. Para ellos, supone un futuro en el que los vehículos autónomos prometen una libertad sin precedentes.

Esta es una historia de buenas noticias, pero que viene repleta de advertencias y preocupaciones en relación a las personas que tradicionalmente han sido excluidas de la ecuación del transporte, en parte o en su totalidad.

"Nos preocupa que ciertas poblaciones no puedan beneficiarse de esta tecnología si no se abordan problemas de diseño muy específicos", comenta Henry Claypool, consultor de políticas de la Asociación Estadounidense de Personas con Discapacidades y coautor de un documento que mide el impacto potencial de los autos sin conductor en la comunidad.

La administración Trump y las dos cámaras del Congreso están tratando de lograr un equilibrio entre permitir un desarrollo de diseño sin restricciones y una regulación prudente para una industria que ya tiene flotas de vehículos de prueba en las carreteras de muchos estados, incluyendo algunas sin un conductor de respaldo detrás del volante.



"Ya sea por el mecanismo de General Motors, la transmisión Takata o el software de emisiones Volkswagen, los consumidores no necesariamente van a confiar inmediatamente en las compañías automotrices", relata William Wallace de Consumers Union al argumentar a favor de una supervisión federal más estricta en un foro en poder de la Administración Nacional de Seguridad del Tráfico en las Carreteras.

Según los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC por sus siglas en inglés), más de 60 millones de personas tienen problemas de audición o de vista. El número de ancianos que ya no manejan no es seguro, pero a medida que la generación del baby-boom envejece, es probable que aumente. Además, se estima que 3.5 millones de estadounidenses tienen alguna forma de autismo y alrededor de 400,000 tienen síndrome de Down. Estos grupos también pueden beneficiarse de la nueva tecnología.

"Los vehículos autónomos significarán más independencia para la comunidad de síndrome de Down. El transporte es una gran barrera para el empleo de personas que padecen esta condición médica", remarca Ashley Helsing, directora de relaciones gubernamentales de la Sociedad Nacional de Síndrome de Down.

El atractivo de los vehículos autónomos es inmenso para aquellos que se han sentido atrapados entre cuatro paredes, consignados a los caprichos del tránsito público o, de otra manera, limitados por las circunstancias de su discapacidad.